
Un televisor me ha pedido que lo pinte, y lo hago, en medio del enlace cósmico entre nuestra conectividad fantástica hace que yo sienta su dolor, como le pesa lo que gravita en el, como se siente poco vivo, y yo le digo, le comento, que sus tormentos ya no serán ciertos, que descansaremos el alma en otros cielos, nuestra energía danza, nos alcanza, nos atrapa y por un momento lo sentimos, lo sabemos, lo probamos y lo alucinaremos.
Dedicado: al alma

